{"id":375,"date":"2014-10-25T08:47:03","date_gmt":"2014-10-25T08:47:03","guid":{"rendered":"http:\/\/index-f.com\/gomeres\/?p=375"},"modified":"2014-10-31T00:01:16","modified_gmt":"2014-10-31T00:01:16","slug":"isidoro-de-sevilla-y-su-tratado-de-medicina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/?p=375","title":{"rendered":"Isidoro de Sevilla y su tratado de Medicina"},"content":{"rendered":"<p>Alumna:<em><span style=\"color: #993300;\"> Estefan\u00eda P\u00e9rez L\u00f3pez<\/span> <\/em>1\u00ba A (2014\/15)<\/p>\n<p>Isidoro de Sevilla fue un eclesi\u00e1stico cat\u00f3lico y erudito pol\u00edmata hispanogodo. Fue arzobispo de Sevilla durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas y canonizado por la Iglesia cat\u00f3lica, por lo que es conocido habitualmente como San Isidoro de Sevilla.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/isidoro1p.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-376\" src=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/isidoro1p.jpg\" alt=\"isidoro1p\" width=\"560\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/isidoro1p.jpg 560w, https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/isidoro1p-300x153.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 560px) 100vw, 560px\" \/><\/a><\/p>\n<p>Compuso numerosos trabajos hist\u00f3ricos y lit\u00fargicos, tratados de astronom\u00eda y geograf\u00eda, di\u00e1logos, enciclopedias, biograf\u00edas de personas ilustres, textos teol\u00f3gicos y eclesi\u00e1sticos, ensayos valorativos sobre el Antiguo y Nuevo Testamento, y un diccionario de sin\u00f3nimos.<br \/>\nSu obra m\u00e1s conocida es Etimolog\u00eda (hacia 634), monumental enciclopedia que refleja la evoluci\u00f3n del conocimiento desde la antig\u00fcedad pagana y cristiana hasta el siglo VII. Este texto, tambi\u00e9n llamado Or\u00edgenes y dividido en veinte libros, tuvo enorme influencia en las instituciones educativas del Medioevo y fue impreso diez veces entre 1470 y 1529. La tem\u00e1tica de los libros es la siguiente:<\/p>\n<p>Libro I. Acerca de la gram\u00e1tica.<br \/>\nLibro II. Acerca de la ret\u00f3rica y la dial\u00e9ctica.<br \/>\nLibro III. Acerca de la matem\u00e1tica.<br \/>\nLibro IV. Acerca de la medicina.<br \/>\nLibro V. Acerca de las leyes y los tiempos.<br \/>\nLibro VI. De los libros y oficios eclesi\u00e1sticos.<br \/>\nLibro VII. Acerca de Dios, los \u00e1ngeles y los fieles.<br \/>\nLibro VIII. Acerca de la Iglesia y las sectas.<br \/>\nLibro IX. Acerca de las lenguas, pueblos, reinos, milicia, ciudades y parentescos.<br \/>\nLibro X. Acerca de las palabras.<br \/>\nLibro XI. Acerca del hombre y los seres prodigiosos.<br \/>\nLibro XII. Acerca de los animales.<br \/>\nLibro XIII. Acerca del mundo y sus partes.<br \/>\nLibro XIV. Acerca de la tierra y sus partes.<br \/>\nLibro XV. Acerca de los edificios y los campos.<br \/>\nLibro XVI. Acerca de las piedras y los metales.<br \/>\nLibro XVII. Acerca de la agricultura.<br \/>\nLibro XVIII. Acerca de la guerra y los juegos.<br \/>\nLibro XIX. Acerca de las naves, edificios y vestidos.<br \/>\nLibro XX. Acerca de las provisiones y de los utensilios dom\u00e9sticos y r\u00fasticos.<\/p>\n<p>Voy a comentar el libro IV por ser el de mayor inter\u00e9s en nuestra rama. La enfermedad y la curaci\u00f3n de la enfermedad ocupan una posici\u00f3n muy importante en los escritos de Isidoro de Sevilla. Debemos tener en cuenta que el desarrollo del cristianismo hab\u00eda centrado en el cuidado y atenci\u00f3n de los enfermos un aspecto importante de la tarea piadosa de los buenos cristianos, que deb\u00edan manifestar una continuidad respecto a las actividades sanadoras del propio Cristo. Los aspectos de curaci\u00f3n de la enfermedad, tanto del alma como del cuerpo, van a merecer su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>De una forma m\u00e1s precisa, Isidoro trata del cuidado de los enfermos y de los medios de curaci\u00f3n en el cap\u00edtulo IX de su libro De Medicina incluido en la magna obra enciclop\u00e9dica. Los t\u00e9rminos de referencia antit\u00e9ticos son la salud y la enfermedad. La salud la define como la integridad del cuerpo en una templanza en relaci\u00f3n con la naturaleza: salud es la integridad del cuerpo y la templanza en la naturaleza, que procede de lo c\u00e1lido y lo h\u00famedo que es la sangre. La enfermedad estar\u00eda definida como un conjunto de padecimientos del cuerpo, en una ruptura del equilibrio. Para recuperar el equilibrio estaba el plan de cuidados m\u00e1s correcto: entre la salud y la enfermedad se encuentra el plan de cuidados, que en caso de no ser el conveniente no proporciona la salud.<br \/>\nSe\u00f1ala tres m\u00e9todos para la curaci\u00f3n de los enfermos, volviendo con ellos a conseguir el equilibrio adecuado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">1) La farmacia que se basaba en el uso de los medicamentos.<br \/>\n2) La cirug\u00eda, que se basaba en la operaci\u00f3n en el cuerpo, realizada con las manos del m\u00e9dico, mediante la incisi\u00f3n; esta cirug\u00eda con instrumentos debe efectuarse cuando no se produce curaci\u00f3n con medicamentos.<br \/>\n3) La dieta, a la que define como la observancia de la ley y de la vida, que consiste en seguir un determinado r\u00e9gimen.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Isidoro_de_Sevilla.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-378\" src=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Isidoro_de_Sevilla.jpg\" alt=\"Isidoro_de_Sevilla\" width=\"231\" height=\"394\" \/><\/a>No cabe duda de que la visi\u00f3n de la enfermedad y de la curaci\u00f3n en Isidoro de Sevilla es eminentemente hipocr\u00e1tica. As\u00ed el erudito hispalense habla de los cuatro humores, la sangre, la hiel o bilis negra, la melancol\u00eda o bilis amarilla y la flema. En esta interpretaci\u00f3n, la combinaci\u00f3n de estos cuatro humores puede producirse mediante el equilibrio, que significaba la salud, o mediante la falta de moderaci\u00f3n que traer\u00eda consigo la enfermedad. De esta forma, la medicina era entendida por Isidoro, desde el planteamiento hipocr\u00e1tico, sobre todo como una diet\u00e9tica que perseguir\u00eda que el hombre recuperara la armon\u00eda.<\/p>\n<p>El equilibrio pod\u00eda buscarse bien mediante elementos ex contrariis, bien por elementos ex similibus. As\u00ed aplicaba un ejemplo de remedio en la aplicaci\u00f3n de las vendas en funci\u00f3n de la forma de las heridas: para una herida redonda se emplea un vendaje o ligadura redonda, y una alargada para una alargada. La ligadura no debe ser de la misma clase en todos los miembros del cuerpo, ni tampoco en todas las heridas, sino que debe tener una forma semejante a la herida o a la llaga que pretende curar.<\/p>\n<p>Seguidamente Isidoro expone la existencia de la curaci\u00f3n a partir de los diversos f\u00e1rmacos entonces conocidos. As\u00ed dedica cierta atenci\u00f3n a los ant\u00eddotos, la hiera, la arteriaca, la catartica o purgante, la triaca o ant\u00eddoto del veneno de las serpientes, la catapocia o p\u00edldora que se tomaba en peque\u00f1as dosis, el diamoron o jugo de la mora, el diacodi\u00f3n o jugo de la adormidera, el diaspermaton que se formaba por semillas, el electuario que se tomaba con facilidad, el trocisco o pastilla que ten\u00eda forma de rodaja, el colirio que serv\u00eda para los ojos, el epitema que preced\u00eda a otros remedios, la cataplasma porque en solitario era remedio, el emplasto porque se pon\u00eda sobre la piel, o la malagma porque se maceraba sin necesidad de fuego.<\/p>\n<p>Se clasifican a las enfermedades en enfermedades agudas, cr\u00f3nicas y de la piel, sigue la m\u00e1s asentada tradici\u00f3n cl\u00e1sica, en concreto las l\u00edneas que hab\u00edan apuntado los escritores romanos de medicina como Celso y Galeno. Su preocupaci\u00f3n es no s\u00f3lo la de mencionar sus caracter\u00edsticas, sino indicar los consabidos or\u00edgenes de su denominaci\u00f3n. Ahora bien, si todas estas enfermedades muestran esa caracterizaci\u00f3n m\u00e1s cl\u00e1sica, una de ellas se\u00f1ala el indudable signo de los nuevos tiempos: nos referimos a la peste.<\/p>\n<p>Es cierto que el concepto de peste o de pestilentia ten\u00eda en su tiempo ya una largu\u00edsima tradici\u00f3n. Podemos recordar las famosas plagas b\u00edblicas, la voraz peste que asol\u00f3 Atenas en el 431 a. C., o las pestes que asolaron el Imperio Romano en los siglos II y III. La descripci\u00f3n de sus s\u00edntomas, de sus caracter\u00edsticas, parecen reflejar que siendo pavorosas pandemias, ninguna de ellas correspond\u00eda con la famosa Peste Bub\u00f3nica, es decir, con la Peste Negra. No obstante, desde su irrupci\u00f3n en el siglo VI, en \u00e9poca del emperador bizantino Justiniano, la peste bub\u00f3nica se hab\u00eda extendido por el Mediterr\u00e1neo, llegando hasta el extremo de la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Isidore_de_S\u00e9ville_Corbie_800.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-377\" src=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Isidore_de_S\u00e9ville_Corbie_800.jpg\" alt=\"Isidore_de_S\u00e9ville_Corbie_800\" width=\"350\" height=\"532\" srcset=\"https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Isidore_de_S\u00e9ville_Corbie_800.jpg 350w, https:\/\/gomeres.fundacionindex.com\/wp-content\/uploads\/2014\/10\/Isidore_de_S\u00e9ville_Corbie_800-197x300.jpg 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a>Los primeros datos que Isidoro recoge al respecto de esta enfermedad reflejan justamente la tradici\u00f3n cl\u00e1sica, en un contexto que indica la inexistencia de remedios conocidos contra este terrible mal. En su testimonio, la peste era una enfermedad de fuerte contagio, que teni\u00e9ndola uno pasaba con much\u00edsima rapidez a las personas que le rodeaban. Siguiendo la creencia hel\u00e9nica al respecto, afirmaba que el origen de este mal se hallaba en la corrupci\u00f3n del aire, reflejando que penetraba en las v\u00edsceras que era donde ten\u00eda sus principales efectos. No obstante, el obispo cristiano no pod\u00eda menos que considerar que si f\u00edsicamente la peste se produc\u00eda por una afecci\u00f3n del aire, la misma se deb\u00eda a la voluntad divina con lo que dejaba en pie la insinuaci\u00f3n de un castigo derivado de unos culpables.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed el conocimiento de la antig\u00fcedad greco-romana, sazonado con la visi\u00f3n de la actuaci\u00f3n divina. No obstante, seguidamente Isidoro integraba unos datos que eran muy recientes, puesto que se refer\u00edan de forma indudable a la peste bub\u00f3nica, o inguinal, extendida desde el siglo VI, y cuyos brotes pand\u00e9micos eran una triste realidad en su \u00e9poca: tambi\u00e9n se llama inguinal, debido a la afecci\u00f3n de la ingle. Igualmente se conoce con el nombre de Lues, que viene del lat\u00edn Labes. Viene esta enfermedad de una forma repentina, y con ella la muerte.<\/p>\n<p>En resumen, los escritos de Isidoro de Sevilla son un reflejo de la permanencia del saber cl\u00e1sico. Los aspectos m\u00e9dicos del conocimiento permanecen, pese a los nuevos condicionantes sociales que eliminan la existencia de profesionales de la salud. Pero el cuerpo doctrinal se enriquece con una nueva \u00e9tica, aportada por el cristianismo, que une la curaci\u00f3n del cuerpo y la del alma. El cuidado de los enfermos en los monasterios, tal y como aparece reflejado en las Reglas mon\u00e1sticas (tales como la isidoriana) es un buen reflejo de la nueva realidad. Y tambi\u00e9n aparece, en este caso en las Etimolog\u00edas, una novedad referida a un terrible mal, el de la peste bub\u00f3nica, y que no ten\u00eda remedios conocidos. Ese primer gran brote de peste bub\u00f3nica hab\u00eda surgido en el siglo VI (peste de Justiniano), y no desapareci\u00f3 hasta dos siglos m\u00e1s tarde. Ser\u00eda el precedente de la peste bien conocida, la Muerte Negra, que asol\u00f3 el Mediterr\u00e1neo desde mediados del siglo XIV.<\/p>\n<p><strong><span style=\"color: #ff6600;\">Fuentes y bibliograf\u00eda<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Garc\u00eda Garc\u00eda Inmaculada, Ramos Cobos Maria del Carmen, Gozalbes Cravioto Enrique. Enfermedad y cuidados en la obra de Isidoro de Sevilla. Siglo VII. Index de Enfermer\u00eda 2005\u00a0 Mar;\u00a0 14(51): 70-73. Available from: https:\/\/scielo.isciii.es\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1132-12962005000300015&amp;lng=en.\u00a0 https:\/\/dx.doi.org\/10.4321\/S1132-12962005000300015.<\/p>\n<p>Herrera Carranza, Joaqu\u00edn. El pensamiento de San Isidoro de Sevilla y su influencia hist\u00f3rica a trav\u00e9s de autores del siglo Xx. Grupo de Trabajo Scripturium Isidori Hispalensis del Aula de la Experiencia. Universidad de Sevilla. Disponible en https:\/\/institucional.us.es\/aulaexp\/PanelP\/ISIDORO%20JOR%20INV.pdf<\/p>\n<p>Isidoro de Sevilla. Wikipedia. Disponible en https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Isidoro_de_Sevilla<\/p>\n<p>San Isidoro de Sevilla. Etimolog\u00edas. Edici\u00f3n biling\u00fce en 1 vol. preparada por J. Oroz Reta y M. A. Marcos Casquero. Biblioteca de Autores Cristianos, 2009.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alumna: Estefan\u00eda P\u00e9rez L\u00f3pez 1\u00ba A (2014\/15) Isidoro de Sevilla fue un eclesi\u00e1stico cat\u00f3lico y erudito pol\u00edmata hispanogodo. Fue arzobispo de Sevilla durante m\u00e1s de tres d\u00e9cadas y canonizado por la Iglesia cat\u00f3lica, por lo que es conocido habitualmente como San Isidoro de Sevilla. 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