Trabajo en grupo para el Seminario de Teorías y Modelos

Antes de exponer el trabajo en grupo que vamos a realizar este año para Teorías y Modelos, nos gustaría que debatiésemos sobre un asunto importante: el trabajo colaborativo, que también llamamos trabajo en equipo.  Para hacerlo vamos a ayudarnos del siguiente vídeo, que después de cuestionar la manera en que los sistemas educativos fomentan la evaluación individual, nos propone ideas para garantizar un verdadero aprendizaje cooperativo. Después de visualizarlo, ¿qué te sugiere? Deja tu comentario al final de la entrada.

UNOS MATERIALES PREVIOS

Antes de comenzar, os recomendamos que visualicéis la siguiente conferencia, pronunciada por una joven investigadora enfermera, Olga J. Gómez Rodríguez, que intenta explicarnos para qué sirven esta cuestión de los modelos y teorías. Aunque es algo más largo que lo habitual, tiene de bueno que la conferenciante es muy amena y concreta en su exposición, así que ¡adelante!

En la siguiente web podéis encontrar información más esquematizada y sucinta sobre las teorías en Enfermería y algunas de sus principales representantes. VER

—–oooOooo—–

OBJETIVO Determinar las principales diferencias entre las teorías más influyentes en Enfermería. Teóricas que vamos a tomar como referencia:

-Dorotea Orem
-Callista Roy
-Martha E. Rogers
-Madeleine Leininger

Cada subgrupo de prácticas trabajará sobre la teórica que se le haya asignado (el listado se os proporciona a través de Prado2). Para hacerlo debéis seguir el esquema que proponemos a continuación.

PREPARACIÓN DEL TRABAJO Esquema de organización

1. Aspectos biográficos, con especial mención de aquellos que se relacionan con su teoría y de las principales obras que la contienen.

2. Afirmaciones teóricas fundamentales.

3. Conceptos básicos
-Los cuatro del metaparadigma enfermero según los concibe la autora (cuidado, persona, entorno, salud).
-Los específicos de su modelo.

4. Ejemplos de aplicación práctica, al menos dos en cada modelo, a partir de investigaciones realizadas bajo su influencia. Se debe indicar al menos dónde se hizo el estudio y por quién, el objetivo, el tipo de estudio y los resultados o conclusión principales en su relación con la teórica de que se trate (la referencia bibliográfica de estos trabajos ha de colocarse en la bibliografía).

5. Bibliografía, la utilizada para realizar el trabajo, incluidas las páginas webs que se hayan consultado (ver ejemplos de referencias más abajo, no se admitirán trabajos con bibliografía mal referenciada).

ATENCION Este es el apartado donde se observan mayores deficiencias, verifica que:
-Está uniformado el estilo de las referencias (ayudaros de los ejemplos anotados en el ejercicio).
-La anotación de los autores es correcta (primero apellidos y después nombre).
-Las referencias están numeradas y ordenadas según orden de mención en el texto, por lo tanto todas deben aparecer citadas en el texto.
-Aparecen todos los datos que deben ir en la referencia, según el tipo de documento (ver ejemplos).
-En los documentos electrónicos se anota entre paréntesis la fecha de acceso al documento).

6. Materiales divulgativos (opcional). Aquí pueden incluirse enlaces a páginas webs, blogs, vídeos, etc. que recojan materiales de interés sobre la teórica o su obra.

Ver en el apartado Pensadores de Gomeres la entrada Virginia Henderson, que puede servir de referencia del resultado que esperamos obtengáis en este trabajo (teniendo en cuenta las limitaciones de espacio que os proponemos).

CARACTERISTICAS DEL TRABAJO

-No debe exceder de 6 páginas, escritas en Arial 12, con márgenes estándar.
-Al comienzo del trabajo deberá aparecer el título (el nombre de la teórica asignada), los nombres de los alumnos que lo han realizado y el grupo de prácticas al que pertenecen (por ejemplo: Aldonza Lorenzo, Alonso Quijano, Justina Díez y Juan de Mena, Grupo A, grupo de prácticas 4-3).
-Una vez finalizado, el trabajo deberá ser enviado a través de Prado (pestaña Prácticas y Seminarios, apartado Trabajo de grupo) teniendo como fecha límite para hacerlo el 4 de diciembre de 2017.
-El trabajo deberá ser expuesto en grupo en los seminarios del mes de diciembre, para lo cual recomendamos se apoyen con una presentación de diapositivas y una participación equitativa de los componentes del grupo (haremos una tutoría más adelante sobre este asunto).
-La distribución de los grupos se realiza según listado remitido a través de Prado2.

BIBLIOGRAFÍA BÁSICA

Henderson, V. La naturaleza de la enfermería. Reflexiones 25 años después. Madrid: Interamericana-McGraw Hill, 1994.

Kérouac, S.; Pepin, J.; Ducharme, F.; Duquette, A; Mayor, F. El pensamiento enfermero. 1ª ed., 4ª reimp .Barcelona: Masson, 2007. Localiza el libro en google books: ACCECER

Luis Rodrigo, MT; Fernández Ferrín, C; Navarro Gómez, MV. De la teoría a la práctica. El pensamiento de Virginia Henderson en el siglo XXI. 3ª edición. Barcelona: Elsevier Doyma, 2007. Localiza el libro en google books: ACCEDER

Raile Alligood, M.;  Marriner-Tomey, A. Modelos y teorías en enfermería.  7ª edición. Madrid: Elsevier Science, 2011. [Hay otras ediciones anteriores que también se pueden consultar y que el modelo de V. Henderson está más desarrollado] Localiza el libro en google books: ACCEDER

Wesley, R.L. Teorías y modelos de enfermería. 2ª ed., México: McGraw-Hill Interamericana, 1995.

También recomendamos completar la información a través de artículos de revistas y documentos web que el alumno deberá localizar a través de internet.
Para obtener ejemplos de aplicación práctica de los modelos de enfermería sugerimos realizar búsquedas en la base de datos CUIDEN (para almacenar las búsquedas personalizadas recomendamos darse de alta como usuarios registrados, que es gratuito) https://www.index-f.com/new/cuiden/

Te recomendamos revisar previamente la entrada correspondiente a la Tutoría 3: Recursos para el trabajo académico, pues te ayudará a utilizar estrategias de búsqueda bibliográfica.

EJEMPLOS DE NOTACION BIBLIOGRAFICA según estilo Vancouver

a) Libro

Raile Alligood, M.;  Marriner-Tomey, A. Modelos y teorías en enfermería.  7ª edición. Madrid: Elsevier Science; 2011.

b) Capítulo de libro

Calnan, Michael; Gabe, Jonathan. The retratification of primary care in England. En: Gabe, Jonathan; Calnan, Michael. The new sociology of the health service. New York: Routledge, 2009; Pp.: 56-78.

c) Artículo de revista

Weaver, K; Olson, J. Understanding paradigms used for nursing research. Journal of Advanced Nursing 2006; 53 (4): 459-469.

d) Documento electrónico

Cisneros G., Fanny. Teorías y Modelos de Enfermería. Popayán: Universidad del Cuaca, 2005. Disponible en https://artemisa.unicauca.edu.co/~pivalencia/archivos/TeoriasYModelosDeEnfermeriaYSuAplicacion.pdf [acceso: 9/12/2017].
[no se admitirán direcciones url si no vienen precedidas de su respectiva referencia bibliográfica completa]

ATENCION CONDUCTA AMENAZA

Ya sabéis que los profesores pasaremos todos los trabajos realizados por los alumnos por un programa antiplagio para detectar esas nefastas prácticas de copia-pega que tanto daño hacen al conocimiento. Eso significa que si detectamos un índice de copia superior al 30 % del texto, no se dará por válido el ejercicio, lo que supondrá tener que presentarse al examen de septiembre para superar esta parte de la asignatura.

El que avisa…

Relatos premiados en el certamen literario “La mejor enfermera”

Ver fallo del jurado en https://gomeres.fundacionindex.com/?p=985

 Relato premiado

“Al intimar”, por José Manuel Gómez Vega (Torrejón de Ardoz, Madrid)

 «I’m just a nurse. I just make the difference between life and death». Suzanne Gordon

 Te sentiste poseída por un odio visceral, tribal, cada una de tus células gritaba venganza. Nadie sospecharía nada, bastaría una almohada.

Era un viejo de ojos brillantes y gesto adusto. Una compañera te había dicho que fue rentista, «de los que viven del cuento». Acomodaste su almohada y quisiste leer unas gracias en el leve estiramiento de sus agrietados labios. Al cabo de unos días ya te habías acostumbrado a tu primer trabajo. También a su mirada. Nunca recibía visitas.

Apreciabas que cerrase los ojos cuando, con la ayuda de un colega, lo lavabas, que no te mirase mientras recorrías su piel de odre con una toalla húmeda. Parecía que tuviese los huesos pegados a la piel. No obstante, debía de haber sido un hombre fuerte, uno de esos morenos de ojos claros penetrantes. Tu colega debió notar un esmero especial, porque al terminar te aconsejó que no te encariñaras, «estos no duran mucho» dijo, y tú te sobresaltaste al pensar que el viejo lo hubiese podido escuchar. Regresaste para cubrirlo y componerle el embozo, dejando sus brazos por fuera, como a él le gustaba, y sentiste el roce áspero de su mano sobre la tuya. Seguramente quiso decir que ya lo sabía.

Desde entonces le permitías rechazar el puré o el yogurt. Pensabas que bastante tenía el pobre con morirse como para incordiarlo con la comida. En su taquilla apenas había nada: un elegante traje de alpaca, un par de libros en alemán, una caja de puros… Te giraste con la caja en las manos para amonestarlo con una sonrisa cómplice y él comenzó a gemir con ambas manos extendidas hacia ti. Al abrirla descubriste que contenía fotografías, todas en blanco y negro.

Así comenzó una agradable rutina, tú te sentabas sobre la cama, con las caderas próximas a sus costillas, y empezabas a mostrarle las fotografías. El viejo balbuceaba, trataba de explicarse. A veces se le escapaba una lágrima, otras una sonrisa. Eran fotos de ciudades irreconocibles, quizá centroeuropeas. En algunas, las menos, aparecían personas posando solemnemente. Se emocionaba tanto que apenas podíais ver unas pocas; no obstante, todos los días se revolvía incómodo hasta que te sentabas junto a él con la caja de puros. Sospechaste que al viejo seguían gustándole las mujeres, porque su mano derecha cada vez se posaba con menor disimulo sobre tus caderas o muslo. No querías pensar que esa fuese su intención, aunque tampoco te hubiese importado saber que con esos leves roces le proporcionabas un pequeño alivio a su sufrimiento.

Una tarde, tras la cuarta o quinta fotografía, apareció el primer uniforme. Sin atender a sus gesticulaciones, comenzaste a pasar las fotos sin mostrárselas. No te fue difícil reconocerlo; efectivamente, había sido un hombre atractivo, pero también un oficial de las SS. Apartaste su garra de tu muslo, te pusiste en pie y lo contemplaste con profundo desprecio. Sin duda ignoraba que eras descendiente de judíos exilados, que tus abuelos desaparecieron en un campo de exterminio de Polonia.

Pasaste esa noche en vilo.

El viejo lo supo, lo adivinó en tu mirada. Contemplaste sus ojos despavoridos y colocaste la almohada… bajo su espalda. ¿Qué había sido de tu odio? Nada, se evaporó en un vacío abisal. Al intimar con la muerte sentiste un asombro inmenso, una orfandad radical, una soledad infinita que ya no te abandonaría nunca. Un instante después comenzó su agonía, la del cuerpo.

Accésit

La mejor enfermera”, por Paula García Quirós (Cúllar Vega, Granada).

Tengo una teoría. Todas las profesiones tienen un olor. La mía huele a sonrisas. Mucha gente dice que mi profesión huele a hospital, a anestesia, a suero, yo, a pesar de todo eso sigo firme en mi idea de que huele a sonrisas.  Soy la calma antes de una operación, soy la mirada cómplice tras las malas noticias, soy madre e hija, soy la confidente e incluso la consejera, soy un “no va a doler nada, lo prometo”, en resumen, soy enfermera.

El día que conocí a Arón era lunes. Llovía y hacía sol por lo que el arcoíris era grande y nítido. Había ajetreo en el hospital y como casi siempre cada uno intentaba hacer su trabajo de la manera más eficaz posible. De repente oí una voz que venía de la habitación 125.

-Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta. Rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y violeta…

Cuando entré había un niño sentado en la cama. Tendría unos ocho años y la sonrisa más brillante que había visto nunca. Sus ojos brillaban tanto que le daban color y brillo a toda su cara, una cara marcada por los tratamientos y las operaciones.

-¿El arcoíris se puede tocar?- me preguntó.

– No se puede tocar, cariño. ¿Cómo te llamas?

-Me llamo Arón y tengo ocho años casi nueve y mis padres dicen que estoy aquí porque tengo que estar, pero yo quiero tocar el arcoíris.

Hablamos durante media hora y seguí trabajando. Miré su historial cuando tuve un rato. Arón, ocho años (casi nueve), leucemia desde hacía dos años, necesitaba un trasplante para sobrevivir.

Al día siguiente volví a hablar con Arón, y así todos los días hasta que Arón cumplió nueve años. Ese día le montamos una fiesta en su habitación y la llenamos de arcoíris, de tartas, de cupcakes y de batidos de chocolate. Cuando todo el mundo se fue, me quedé con él.

-¿Sabes qué? De mayor quiero ser trabajar en lo que tú.

-¿Quieres ser enfermero? ¿Por qué?

-Porque no me gusta el olor a fuego de los bomberos, ni el olor a luna de los astronautas, ni el olor a tiza de los profesores, me gusta el olor a sonrisas.

-¿Los enfermeros olemos a sonrisas?

Y no hizo falta respuesta, Arón sonrió de una manera que iluminó la habitación.

Las semanas siguientes fueron duras, Arón estaba débil y cada día más grave. Su trasplante no llegaba y su sonrisa iba perdiendo luz. Decidí que había que hacer algo y hablé con sus padres y pusimos en marcha toda una campaña para conseguir esa donación. “No dejes que se apague el arcoíris”. Dimos charlas para concienciar de la importancia de las donaciones de médula e incluso Arón fue participante en algunas de ellas. Muchas personas se hicieron la prueba pero no encontrábamos a la persona compatible. Estuvimos un mes con la campaña y cuando creíamos que no encontraríamos apareció la persona compatible.

Cuando Arón recuperó su sonrisa (una incluso más bonita, más brillante y más grande) ya tenía nueve años casi diez. Era miércoles y llovía y hacía sol, y el arcoíris volvió a salir brillante y nítido.

Y eso es lo bonito de ser lo que yo soy y de hacer lo que yo hago. Que por mucha lluvia que haya, los enfermeros somos sol, y podemos convertir a nuestros pacientes en arcoíris.

 

Mención especial del jurado

Sonreír, amar y seguir”, por Yolanda Sánchez Espinosa (Barcelona).

Aleeee, Alessane… creo que no me entiende, ¿en qué idioma habla?

Le explicaré que es de noche.

−Hola, es de noche, ahora no pueden venir los traductores, menos las estrellas y los ángeles de la guarda todos duermen.

Mis intentos por explicarle eran fallidos porque su cara me mostraba que no entendía nada.

−Esa app con altavoz nos ayudará a intercambiar una fluida conversación en francés.

−¿Vous devez parler ici? Habla aquí que traducirá y podrás decirme si tienes dolor.

−¿Et je peux voir les dessins? −Siiii, podrás ver dibujos.

−¡J’ai peur! −¿Por qué tienes miedo?

−Je suis seul – no estás solo, me quedaré contigo, seré tu ángel de la guarda ¿te parece bien? Asintió con la cabeza afirmativo y parecía conformarse con poco.

−¿Donne-moi ta main pour sommeil? te daré la mano para dormir.

Parecía que poco a poco nos ganábamos la confianza y era importante, desaparecían los miedos y el confort le permitía descansar, era mi objetivo y lo estaba consiguiendo, casi tenía yo más ganas que su mano se entrelazara con mis dedos.

−Ale, somos un equipo y tenemos que chocar los cinco… Give me the five! Hacíamos un choque cómplice a lo rapero a modo protocolo con un guiño de ojo extra, me costó que entendiera la palmada y el golpe de nudillos que era a modo colegas cariñoso, pero luego ya formaba parte del ritual nocturno.

No entendía la cultura y no entendía por qué lo habían sacado de allí y estaba encerrado.

−Ale, puedes pedirme lo que tú quieras, puedo concederte el deseo especial de las dos de la madrugada.

−Yo solo deseo estar con mis amigos en la playa.

−Ale, voy a compartir un secreto, has de cerrar los ojos…

Ilusionado, entretenido y esperando con una sonrisa pícara, me daba tiempo a colocar mi Ipad con fotos de Costa improvisado con su canción “papatoui”.

Un, dos, tres… YA… puedes abrirlos.

Sus enormes ojos se inundaban de lágrimas, lloraba de felicidad y nostalgia, justo en ese momento era consciente que con poco se podía hacer feliz a un niño.

−Ale, ¡mira! somos un equipo, y ves que ella lleva un fonendo colgado, ella es la jefa, es como el árbitro en un partido de fútbol.

Pasamos de las lágrimas a las risas y en eso consistía cada noche, cuidarlo y encontrar el confort, concederle un deseo en el que trasladarnos a un lugar especial nos proporcionara felicidad, unas noches nos íbamos a la playa, otras cogíamos cocos, era difícil a veces intentar que el suero que colgaba no se cayera de verdad.

Poco a poco nos costaba más coger los cocos y el dolor era inaguantable y aquella noche ya no pude disfrutar más de esos enormes ojos y de la sonrisa pícara magnificada por sus rasgos, esa máquina respiraba por él y todos esos tubos eran para curarlo.

Recibí la llamada de la adjunta de la guardia de esa noche…

− Yolanda, has de cursar analítica completa, está sangrando mucho, pasaremos un concentrado y volumen.

Fue entonces cuando mis ojos se inundaban de lágrimas, Costa de Marfil no te iba a ver crecer, las olas ya no podrían acariciar tu oscura piel.

Podía llorar porque se había ido, podía sonreír porque ha vivido, podía cerrar los ojos y rezar para que volviera, mi corazón podía estar vacío porque no lo habíamos conseguido o lleno del amor que compartimos, puedo llorar y cerrar mi mente, pero puedo hacer lo que a ti te gustaría: sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

Mención especial del jurado

Sí quiero”, por Ester Fernández Morell (Dilar, Granada).

Los niños tienen una capacidad innata; son desde el momento en el que nacen arquitectos, payasos, psicólogos, enfermeros, ángeles… saben adaptar cada capacidad a su momento y cuando crees que como enfermera lo tienes todo controlado, te mandan ese mensaje que llevan tiempo intentando descifrar y que al fin consiguen descubrir.

Estudiando en la Escuela de Enfermería nos hablaban a menudo de la famosa “empatía”; pero esa definición ̶̶ “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro” ̶ no consigue abarcar lo que la palabra en si quiere expresar.

Aquella cualidad que debía acompañarnos durante toda nuestra trayectoria profesional (no de la mano ni junto a nosotros, sino en nuestras manos, dentro de nosotros) parecía entonces algo inabarcable, algo que yo como enfermera distaba mucho de conseguir. Sin embargo, cuando tienes a la persona ahí delante, sufriendo… puedes ser dos cosas: un humano que también sufre y quiere comprender, o un ser inhumano que cumple su trabajo pero considera que acercarse emocionalmente al otro va más allá de sus obligaciones. Hasta ahora creo no haber sido transmutada.

Fue una niña quien me enseñó, sin querer, que con ellos no pueden marcarse barreras porque si haces tu trabajo con alma y ternura, los niños, simplemente, las derriban. Cuando la conocí era una niña débil pero con el fuerte carácter que le había impuesto una enfermedad crónica y una familia difícil. Cada analítica era un grito de guerra, cada aerosol una lucha, y cada intento de “empatizar” un insulto hacia cualquiera que hiciera acto de presencia en su habitación. Pero no puedo juzgar el sufrimiento de una niña de 8 años con una mala evolución de la enfermedad, su eterna compañera.

Durante algo más de un año fuimos encontrándonos en los diferentes servicios del hospital. Y, esta vez, la barrera no solo la marqué yo. Fue ella la primera que la edificó, con su carácter, y la que más tarde la derribó cuando yo ya había construido la mía.

Llevaba un mes en la Unidad de Cuidados Intensivos por un deterioro rápido, progresivo y claro, que abrazaba muy levemente la esperanza. Tras tranquilizarla después de uno de sus arranques de ira, mientras ella luchaba por respirar y relajarse y yo acariciaba su mano, me miró, se retiró suavemente la mascarilla y me dijo: “Ester, he estado pensando… ¿quieres ser mi hermana mayor?”.

Una pregunta tan clara, tan franca, que derribó esa pequeña hilera de ladrillos que todavía podía quedar y me hizo ver que era así como yo quería seguir trabajando, que la mejor enfermera no se rige por el número de personas que has salvado sino por aquellas que te han salvado a ti.

Mención especial del jurado

Teresa”, por Inés Mª Barrio Cantalejo (Granada).

Voy de copiloto. Teresa, mi compañera, enfermera como yo, insiste en que me siente delante. Está convencida de que mi rudimentario francés es mejor que el suyo. Se ha colado en el asiento de atrás sin darme tiempo a reaccionar. El tapizado del asiento que ocupo es de pelo artificial, largo y despeinado. Debemos estar a unos cuarenta y cinco grados y, con la intensa humedad ambiental, me siento como una gamba blanca de Huelva en plena ebullición, antes de llegar a una mesa de selectos comensales.

Allá donde apoyo mi brazo se queda pegado, no solo por la humedad del entorno, sino por la composición química indefinida de la sustancia que cubre el interior del vehículo. Imperceptible a simple vista, en contacto con mi cuerpo sudoroso, se convierte en un mucílago fluido que forma frágiles hilillos cuando levanto mi brazo.

He conocido a Teresa hace dos días. Ha llegado cuando llevo siete días adaptándome al bochorno de la estación camerunesa de lluvias. Me dicen que la lluvia está acabando para dar paso a la estación seca. No sé en qué se nota: la noche pasada la fuerza del agua bramó entre los mangos de la casa de los cooperantes. Golpeó con tal brutalidad el tejado que yo no era capaz de oír la radio ni con mis auriculares encajados en el oído medio. La víspera me había caído encima un escarabajo Hércules. No me asustó el aspecto fiero del coleóptero que anuncia el fin de las lluvias. Me sobrecogió sobre todo la perspectiva de abrirme tan poco heroicamente la cabeza, cuando aún no he empezado con las proezas que pienso acometer en mi primera experiencia de cooperación.

Teresa es una cooperante experimentada. Tiene una seguridad tan grande como su humildad. Sus movimientos, como sus palabras, son lentos, cadenciosos, dejando siempre una puerta abierta a quien quiera cuestionar lo que dice o hace. Si la docilidad de la firmeza o el rigor de la mansedumbre son oxímoron, esta contradicción forma parte del encanto de Teresa. Firme, ecuánime, rigurosa, inalterable. Cuatro adjetivos que, en condiciones normales, no podrían ir en la frase que a continuación define a alguien como mansa, dócil, adaptable y conciliadora. Pero Teresa no es normal. Es extraordinaria como persona e íntegra como enfermera.

Teresa no tiene casi tiempo de conocer la misión que nos han encomendado y que vamos a desarrollar juntas los próximos meses. Yo no puedo frenar la curiosidad de asomarme al maletín que ha dejado entreabierto con la confiada despreocupación que rezuman todos sus gestos. Su tamaño nada tiene que ver con el mío, al que también llamo maletín, pero que tendría que llamar baúl. Carteles coloridos con dibujos naíf sobre lactancia materna e higiene sexual, frascos con lejía, cuentagotas, pastillas de jabón, cuadernos y rotuladores en el maletín de Teresa. Esfigmomanómetro, otoscopio, glucómetro, oftalmoscopio, fonendo y un diapasón en el mío.

Tras cinco horas en todoterreno, llegamos a la chefferie Makovika, en el corazón de la selva. Nuestras miradas se dirigen simultáneamente al grupo de mujeres que lavan platos y cacerolas en la balsa de agua turbia donde chapotean pequeños cachorros caninos. Una joven madre de turgentes pechos da un biberón a un recién nacido. Unos niños juegan con una naranja que, tras rodar por el suelo, recibe ávidos mordiscos de distintas bocas, hasta que desaparece dejando pegotes de zumo en todas las manos infantiles.

Mientras Teresa agradece al chófer sus servicios con las singulares tres aproximaciones de pecho, me hago la olvidadiza y no cojo mi maletín. Las dos miramos alejarse el coche que dentro tres meses volverá para recogernos.

Mención especial del jurado

Ya estás aquí ya te oigo”, por Mª Luisa Ibáñez Elías (Sant Cugat del Vallés, Barcelona).

Ya estás aquí ya te oigo, el espacio se llena de paz, tranquilidad y saber hacer. El parte es intenso y curioso, vaya cosas os contáis, en la vida hubiera imaginado todo lo que se puede extraer de la vida de una persona tanto físicamente como emocionalmente con solo estar. Bueno eso es lo que me parece a mí, no solo estáis si no que veis y leéis entre líneas lo que nos afecta, lo que nos entristece, en definitiva todo aquello que no nos va bien para nuestra recuperación.

En algún momento te acercarás a mi cama, me dirás buenas noches y me preguntarás cómo he pasado todas estas horas en que tú me has perdido de vista y ahí empezaremos nuestra conversación, me dirás que mi mujer y mis hijos son encantadores, que me quieren y que solo están esperando que me recupere para poder llevarme a casa y así poder seguir con la vida que dejamos aparcada hace algún tiempo, filosofaremos sobre la enfermedad, lo injusta que es la vida a veces con algunas personas y lo poco que apreciamos todo lo que tenemos antes de perderlo, en fin, todas esas cosas que siempre decimos cuando le vemos las orejas al lobo pero nunca nos paramos a pensarlas de verdad en los momentos en que nos quejamos ante cualquier cosa que nos acontezca por nimia que sea.

Me asearás con esa delicadeza que te caracteriza, con ese mimo como si fuera algo tuyo, el masaje en las piernas y en los brazos ¿cómo está esa sonda que nos da tanto trabajo? de paso me explicarás cómo le han ido esas dichosas notas a tu hija, que tu madre se ha peleado con ella, que quiere salir el sábado y que a ti eso te apabulla, que no sabes qué tienes que hacer y todas esas cosas que al ser humano nos parecen tan y tan importantes.

Hoy a media noche después de haberme dado la vuelta y masajeado la espalda, después de ponerme la medicación, he oído cómo hablabas con tu compañera, le explicabas entre sollozos que tu marido te ha dejado hace dos meses, que no sabes nada de él, que tu hija te pregunta y no sabes qué responderle, que la hipoteca llega todos los días uno y con solo tu sueldo no puedes, y que por las noches cuando nadie te ve lloras pues no sabes dónde te has equivocado ni qué vas a hacer para salir airosa. Me he quedado de piedra, dos meses pasando por eso y sigues llegando con tu sonrisa, tu humanidad, preocupándote por todo y por todos, dando ánimos a las familias y a nosotros a fin de que entre todos podamos salir adelante. Admirable, esa es la palabra que te define, tu profesionalidad está por encima de cualquier duda, al entrar aquí dejas de lado todo lo que te inquieta y asumes el papel del que cuida, del que calma como si emocionalmente tú lo tuvieras todo cubierto, qué capacidad para separar, para seguir haciendo tu trabajo con la excelencia que os caracteriza, ya llorarás mañana con el café con leche de antes de acostarte, mientras tanto, lo importante somos nosotros, nuestro bienestar y confort.

Al despedirte hoy me has dado un apretón en el brazo y me has susurrado “suerte”, sabes que hoy me lo juego todo a una carta, no puedo expresarte todo lo que siento, solo me gustaría poderte dar las gracias por tu trato y humanidad, quizá mañana salga del coma y pueda ver tus ojos y pueda decirte que en adelante estaré yo contigo.

Mención especial del jurado

-“La mejor enfermera”, por Araceli Jiménez Lara (Churriana de la Vega, Granada).

Miedo. En su interior coexistían sus recuerdos y el monstruo que se alimentaba de ellos. Su mente se escondía, aterrorizada, ante la destrucción causada.

El alzhéimer lo estaba devorando. Desde dentro, no cesaba la lucha interna.

Estaba perdiendo todo lo que él era.

Quedando relegado a la imperfecta inexistencia.

Comenzó teniendo despistes frecuentes, imperceptibles para los demás.

Progresivamente se fueron manifestando: olvido de fechas, palabras, nombres.

No reconocerse en el espejo, saludar a un extraño reflejo.

Olvidó como sonreír, como caminar, como hablar. Retorno a la infancia.

¿Cómo vivir en estas condiciones?

Había perdido la ilusión, estaba irascible, desamparado, confundido.

 

El chirrido de la puerta lo liberó de sus ensoñaciones.

Había entrado una joven enfermera, que le mostraba una sonrisa resplandeciente.

Tal era el avance de la enfermedad, que sus hijos, ya que no podían responsabilizarse, recurrieron a una residencia.

Derek reconoció en aquella joven algo muy familiar.

El sonido de su voz le evocaba sensaciones del pasado, su amabilidad,

su trato tan cercano… Algo se despertaba en su interior.

Desprendía confianza, seguridad en sí misma, humildad.

La miraba con ojos extasiados, fulgurantes.

Quería que le siguiese hablando, que la melodía generada por sus cuerdas vocales pudiese despejar esa bruma oscura que ocultaba su memoria.

En Noruega estaban empezando a experimentar con la musicoterapia.

Helena, sin saberlo, estaba realizando una técnica similar con la armonía de su canto. Revisó sus constantes vitales y se despidió de él, sin esperar una respuesta a cambio.

 

Ella era hija de una enfermera española, que, al igual que su madre, había solicitado trabajo en Noruega para adquirir experiencia y poder desarrollar sus habilidades, adquiridas tras cuatro arduos años de carrera.

También, y no menos importante, para satisfacer un deseo oculto en lo más recóndito de su corazón, solo compartido con su madre, antes de fallecer.

Necesitaba encajar la pieza que faltaba en su vida.

Helena continuó visitando a diario a Derek, cuidándolo con infinito cariño.

Con todos los pacientes se armaba de valor y paciencia, intentaba potenciar el autocuidado (según el estadio de la enfermedad en que se encontraban), les daba conversación, los comprendía y apoyaba.

 

Pero con Derek era incapaz de mantener el mismo trato.

Él conseguía que se duplicasen sus cualidades.

Se sentía una ‘súper enfermera’ a su lado.

Aunque a veces la implicación sentimental la sobrepasaba.

Había crecido aceptando la ausencia de una figura paternal, siempre preguntándose cómo sería tener un padre.

Poder subirse a sus protectores hombros e imaginar que estaba más cerca de tocar el cielo. Ahora se había materializado ante sus ojos ese deseo invisible que la había acompañado siempre.

Lo más difícil para ella era no poder decirle lo feliz que la hacía aquel reencuentro.

Derek sentía, por su parte, una catarsis interna.

La visita de Helena era un bálsamo para su desolación y aislamiento. Sólo podía expresarse con sus ojos, que eran la única vía de comunicación con el exterior.

 

Cada vez iba a peor. Sus órganos se estaban deteriorando vertiginosamente.

Un día Helena entró a su habitación y encontró una inmaculada blancura donde antes había estado su cuerpo.

Derek había fallecido.

Sorpresa y negación, posteriormente una prolongada depresión.

Vivió el tan estudiado duelo en su propia piel.

Pasado un tiempo, decidió visitar su tumba y dejarle una gardenia blanca,

símbolo del secreto que no le había confesado. Le ayudó a aceptar su ausencia.

 

Tras superarlo, se prometió ser la mejor enfermera, competir consigo misma, aprender de sus pacientes. Cada enfermo necesitaba un cuidado personalizado.

Investigar sobre esta devastadora enfermedad, proyectar toda la empatía, humanidad y solidaridad que colmaban su corazón.

Mención especial del jurado

Al límite del abismo”, por Amelia Sanz (Guadalajara).

El proponer en casa mi decisión de ser enfermera, tomó por sorpresa a toda la familia pero fue aceptada con agrado. Tan solo hubo una persona que con todo el cariño del mundo trató de disuadirme.

-Pero hija, con lo joven que eres, todo el día con enfermos. ¡Tiene que ser muy triste!- Era mi abuela. Pura generosidad, puesto que al verse mayor bien pudo pensar: -¡Qué bien ya tengo quien me cuide! Pero no… siempre mirando por el bienestar de todos cuantos la rodeaban antes que por ella misma.

No había por entonces en mi ciudad, por lo que comencé mis estudios en la capital. Y allá fui, a estudiar Enfermería. Era la primera vez que me separaba de mi familia y es cierto que confluían en mí dos sentimientos ambivalentes: las ganas de volar del nido y explorar la vida pero también el miedo a lo desconocido.

Son muchas las vivencias en esta bonita profesión que se presentan a lo largo de la vida laboral. Unas terribles, que dejan huella indeleble. Otras tan humanas que te acercan a las personas aún sin quererlo. Otras contienen su chispilla de humor. Y muchas veces son tan tiernas que se meten el corazón y allí se guardan por siempre… lo principal es saber dar ese trato profesional y humano que a nosotros nos gustaría que nos diesen estando al otro lado de la barrera.

Uno de mis primeros destinos, siendo alumna, fue la planta de pediatría y por siempre recordaré a ese chiquillo de once años, atado a la cama lleno de tubos por todas partes, pero con la sonrisa en los labios. Unos labios cianóticos por esa falta de oxígeno que apenas tenían fuerza para abrirse a la hora de comer. Padecía una enfermedad cardiaca degenerativa y estaba a la espera de un trasplante.

A los pocos días llegó el anhelado corazón, compatible con él y a quirófano fue con gran esperanza y la sonrisa más bonita que jamás vi.

Pocos minutos después le veíamos a través de “la campana”. Allá abajo, en la camilla de quirófano, apenas un niño con el coraje del más grande de los hombres y su sonrisa impertérrita, contestando a todos tímidamente. Envuelto en mil paños verdes, rodeado de mil tubos y aparatos, preparada la extracorpórea y todo el instrumental preciso para tan delicada intervención.

Una multitud de personal, médicos, enfermeras, auxiliares, celadores… cada uno en el puesto correspondiente, pendiente de su trabajo con la mayor coordinación para que todo fuese un éxito.

Desde arriba se veía el trasiego de aquella sala donde un niño se debatía entre la vida y la muerte. Donde todo el equipo trabajaba sin descanso para lograr salvar esa vida que de otro modo estaba condenada.

Muchas horas pasaron y yo pegada al cristal de la campana sin pestañear apenas. Era la primera intervención a la que asistía como espectadora y quedé impactada por la dificultad que entrañaba, por la coordinación de todo el equipo, por ver cómo puede cambiar la vida de una persona en un instante.

Fueron muchas horas de trabajo intenso que tuvieron la recompensa de devolver la vida a un chiquillo que apenas había gozado de ella.

Pasaron las críticas 48 horas tras la intervención y aquel niño iba mejorando cada día. Poco a poco el color volvió a sus mejillas. El anterior tono violáceo tornó por el rosado lleno de vida. Se le retiraron tubos y drenajes y jugó con alegría.

No volví a verle, pero seguro hoy es un hombre con éxito que nunca olvidará el día que volvió a nacer.

Mención especial del jurado

La mejor enfermera”, por Elena Palma Ayllón (Granada).

¡Qué nervios! ¡Mañana mi primer día de trabajo oficial como enfermera! Siento el corazón golpeándome en el pecho. No puedo dormir. ¡¿Cuantas horas llevo dando vueltas en la cama?! Ni idea… Espero estar a la altura, y hacerlo bien.

Repaso mentalmente las palabras de mi madre de hace tan solo unas horas. Más de 20 años como enfermera le han valido para ganar mucha experiencia.

‘’No tienes que preocuparte, seguro que lo harás muy bien, estas más que preparada para ello.

Solo recuerda siempre lo que esta profesión significa para ti. Porqué decidiste estudiar esto.

Sabes que no es un trabajo cualquiera, que es mucho más. Necesitas esa vocación y pasión que le pones al hacer las cosas que amas. Sabes el sacrificio que supone y que no debes de perder nunca el entusiasmo de seguir aprendiendo y mejorar.

Sabes que cuidar, no es solo un verbo, ni tampoco significa solo colocar vendas y pinchar, sino que deberás dar siempre lo mejor de ti a tus pacientes, saber calmar sus miedos, dar esperanza, cariño… Es ahí cuando comprenderás el valor que tienen las palabras. La tranquilidad que da saber que tendrás a alguien disponible para cuando lo necesites.

Verás también la importancia de la amabilidad, como una sonrisa, y el saber escuchar, ayudan más que cualquier tranquilizante.

Aprenderás a respetar la dignidad de las personas, tanto en vida como a la hora de su muerte.

Explorarás los límites de tu resistencia física y paciencia, cuando pases horas y horas sin dormir. Porque mientras muchos duermen, tú seguirás en pie.

Deberás ser fuerte psicológicamente, pues tus pacientes necesitarán que así sea. ¡Eso no quiere decir que no llores o te emociones! ¡Eres persona y te aseguro que llorarás! Pero nunca debes derrumbarte delante de ellos, porque en la gran mayoría de la ocasiones, serás uno de sus pilares de sustento. Y a pesar de toda la carga emocional que te supondrá esto, deberás aprender a dejar el trabajo fuera de casa, y seguir con tu vida, para así evitar ‘’quemarte’’. Esto es muy importante y te llevara tiempo aprenderlo.

 Te aseguro que los hospitales son el sitio donde escuchas las plegarias más sinceras.

Sabes que a mí me gusta decir que la Enfermería es arte y es ciencia, porque tus técnicas deberán ser perfectas o por lo menos que rocen la perfección, pero a su vez, deberás saber humanizarlas al máximo, haciendo así que tu paciente sufra lo más mínimo. No debes olvidar nunca que tratas con personas, no con enfermedades andantes.

Te irás dando cuenta, que a pesar de las sombras de tristeza que produce la enfermedad también suceden momentos de felicidad. Que una persona puede vivir más en una semana que en cinco años. Muchos pacientes, te enseñarán a apreciar la vida, y que los pequeños detalles y el amor son lo que finalmente tiene importancia. Acompañarás a personas que exhalen su último aliento, a la vez que acompañarás a los que lo inspiran por primera vez, observando la magia de este momento, y diciéndote que todo tu sacrificio y trabajo ha merecido la pena.

Porque no hay nada más gratificante que poder ayudarlos en esos momentos tan duros, ver su alivio, o simplemente cuando te dicen: Muchas gracias enfermera. Seguramente sea la gratitud más sincera que recibas en tu vida.

“¡Espero que te sirvan mis consejos y te conviertas en la mejor enfermera de todo el hospital! ‘’

Intento imaginarme a mi madre con su paciencia y bondad infinita, atendiendo paciente a paciente con su mejor sonrisa. Y entre pensamiento y pensamiento, me quedo finalmente profundamente dormida.

T6: Los Cuidados de Enfermería en el siglo XX (y algo del XXI)

Diapositivas del profesor 

EL TEMA DE LA GUERRA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA ENFERMERIA

En temas anteriores hemos constatado que, paradójicamente, los conflictos bélicos han constituido una oportunidad para el desarrollo de los cuidados de salud y consecuentemente de la Enfermería como profesión. En el siglo XX las dos grandes guerras y las múltiples guerras locales supusieron un acicate para consolidar los modelos enfermeros que hemos heredado de esta centuria.

La Enfermería en los procesos bélicos (monográfico de la revista Temperamentvm) VER

Literatura: Adiós a las Armas, de Ernest Hemingway, 1929 VER

LOS GRANDES DESCUBRIMIENTOS DEL SIGLO XX

Penicilina: descubrimiento y producción

¿Qué es el ADN?

ENLACES DE INTERES

Web del Consejo Internacional de Enfermeras VER

Web de la Organización Mundial de la Salud  VER

Pintura: Frida Kahlo o la estética del padecimiento VER

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Medicina tradicional de los pueblos indígenas

Balneoterapia y fuentes termales de Marruecos

El estigma en la salud mental

¿Quién se atreve a realizar una entrada sobre

  • La penicilina
  • OMS Organización Mundial de la Salud
  • CIE Consejo Internacional de Enfermeras

u otro asunto relacionado con el Tema 6?

Sanguijuelas curativas, historia y usos actuales

Autoras: Ángela Ruiz Calvo 1º C (2015/16),  Isabel Béjar Fernández, 1º B (2015/16)

La Hirudoterapia es el nombre que recibe la técnica utilizada para curar males mediante estos anélidos. Así se conoce al tipo de anélido, pariente de las lombrices que vive en medio terrestres, marino y de agua dulce. Estas han tenido uso curativo desde la época de Hipócrates, lo sabemos debido a pinturas y jeroglíficos que se han encontrado en cavernas y pirámides egipcias.

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¿Qué son las sanguijuelas?

Las sanguijuelas son animales invertebrados de apariencia viscosa y poco atractiva,  pertenecientes a la familia de los anélidos. Están constituidas por treinta y cuatro segmentos  y pueden pegarse a los cuerpos de los cuales chupan la sangre gracias a potentes ventosas. En su saliva están presentes una serie de enzimas y compuestos que entran al organismo a través de la incisión. Algunos de ellos como la hirudina, funcionan como anticoagulante, permitiendo la disolución de coágulos encontrados en los vasos sanguíneos.

También inocula un anestésico local que impide que la mordedura sea tormentosa así como compuestos antimicrobianos y agentes vasodilatadores que ayudan a abrir las paredes de los vasos mediante la dilatación de los mismos, haciendo que la sangre fluya sin obstáculos. Las enzimas que presenta son enzimas proteolíticas que ingieren el tejido dañado. Numerosos microorganismos son digeridos y finalmente destruidos en el intestino de la sanguijuela. Utilizadas en el pasado para las sangrías, estos animales siguen siendo utilizados en el campo de la medicina para obtener sustancias coagulantes.

Las sanguijuelas en la historia

Desde la antigüedad, estos pequeños anélidos se usaron para el tratamiento de muchas enfermedades a través de derramamiento de sangre, un método en el que se saca la sangre con la esperanza de que la extracción de sangre impura pueda curar el cuerpo. Fueron ampliamente utilizadas hasta el siglo XIX como remedio para todo ya que se pensaba que sacaban del cuerpo los »vapores del demonio».

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En la Medicina Antigua se creía en la teoría de los cuatro humores: sangre, flema, bilis amarilla y negra. Cuando se modificaban de alguna forma los cuatro humores se originaba la patología humoral donde en el proceso de curación, el concepto de evacuación tenía gran importancia. Un evacuante importante en la época fueron las sanguijuelas, pequeños gusanos de fácil obtención ya que estaban presentes en la mayoría de charcas, ríos y arroyos.

Son invertebrados de tipo anélido, con forma cilíndrica y que suelen tener una longitud de entre 3 y 5 centímetros. Su color es bastante desagradable, un color negro, café o verde oscuro. Lo más característico de estos animales es la ventosa bucal que poseen en forma de disco en la que se encuentran dientes utilizados para extraer la sangre.

La hipótesis era que al drenar parte de la sangre de alguna manera se podía restaurar el balance del cuerpo y curar virtualmente cualquier enfermedad. Ya en la Edad Media, los edemas que aparecían en los peregrinos que recorrían el camino de Santiago eran aliviados mediante baños de agua en ríos en muchas ocasiones poblados de sanguijuelas. En algunos textos medievales encontramos la forma de elegir las sanguijuelas destinadas a fines curativos. Entre los criterios de validez encontramos el lugar de cría de la sanguijuela, descartando aquellos lugares mal olientes y escogiendo aquellos arroyos dotados de agua cristalina; así como la morfología de la sanguijuela que nos permitía distinguir las benignas de la venenosas.

Además encontramos datos proporcionados por personajes como Avicena, filósofo, médico y científico persa que vivió entre los años 980 y 1037 que nos ayudan a comprender cómo era la elección de este tipo de sanguijuelas destinadas a la curación, así como técnicas de aplicación de estos pequeños anélidos. Avicena entre sus múltiples recomendaciones aconseja frotarse la zona intensamente para que la sangre llegue y se abran los poros y a continuación, aplicar la sanguijuela. También nos habla del mantenimiento de las sanguijuelas que debían permanecer en ayunas al menos un día antes.

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En estos tiempos existían mercados de sanguijuelas que proporcionaban estos anélidos a profesionales para realizar la terapia. Estas sanguijuelas eran suministradas por cazadores de sanguijuelas. Actualmente, los cirujanos que reimplantan dedos y orejas han observado que los pacientes se curan más rápidamente con la ayuda de estos animales.

¿Por qué funcionan las sanguijuelas?

Las sanguijuelas han sido utilizadas a través del derramamiento de sangre, método que consistía en extraer la sangre con la esperanza de que al extraer la sangre impura pudiese curar el cuerpo. Esta técnica es en muchas ocasiones la mejor alternativa para tratar enfermedades y puede incluso superar tratamientos farmacológicos. Esta terapia, continua en uso para muchas enfermedades como son la artritis y otros procesos inflamatorios. Además, son muy útiles para pacientes con enfermedades vasculares, pulmonares, neumonía e incluso puede ayudar a pacientes que tienen enfermedades del tubo digestivo.

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Se consideran propiedades de las sanguijuelas:
-Anticoagulantes: en la saliva de estos anélidos encontramos hirudina, agente que consigue inhibir la coagulación de la sangre.
-Antiinflamatorio: también en la saliva de estos animales encontramos bdellins, compuesto mediante el cual al inhibir tripsina y plasmina actúa como anti-inflamatorio.
-Anéstésicos: la saliva además tiene sustancias anestésicas que calman el dolor.
-Vasodilatadores: histamina, acetilcolina e inhibidores de la carboxipeptidasa actúan para ampliar los vasos y proporcionar un mejor flujo.

La terapia con sanguijuelas curativas

Por sorprendente que parezca, la terapia con sanguijuelas funciona en muchos casos donde otras terapias farmacológicas no han dado resultado. Se utilizan para tratar problemas de estómago, se aplican en pacientes con hipertensión vascular y problemas cardiovasculares. También en procesos inflamatorios del organismo y trastornos de las vías respiratorias así como para estimular el flujo sanguíneo en los injertos de piel tras una operación de cirugía estética. Dicha terapia se está aplicando en numerosos países, incluyendo España, en donde su uso es una realidad en hospitales y servicios muy concretos.

Está desaconsejada para los pacientes con el VIH o con problemas inmunológicos, en pacientes que están tomando medicamentos inmunosupresores ya que el tratamiento pone a estas personas en peligro de sepsis bacteriana y por lo tanto, empeora sus condiciones.

Como ya hemos visto, en la Edad Media las sanguijuelas eran usadas con el fin de curar ciertos males en las personas, pero resulta sorprendente que esta terapia alternativa siga vigente en nuestros días más allá de toda una conceptualización falsa de espíritus malignos y fuerzas demoníacas. Observamos cómo este tratamiento indispensable, que por un tiempo fue considerado un tratamiento sin valor, atrasado y decadente debido al gran avance científico, ha reaparecido con más fuerza que nunca en ámbitos como la microcirugía plástica reconstructiva.

Ejemplos de usos curativos

En las reimplantaciones de dedos y orejas :

Para tratar un derrame en un paciente sufrido tras una operación:

Para el tratamiento de la “Sangría”:


La sangria: Medicina truculenta (Sanguijuelas) por raulespert

Fuentes

Alvarez, Eugenio. Las sanguijuelas en medicina. Introducción a las Ciencias de la Salud. Disponible en https://www.juntadeandalucia.es/averroes/~29701428/salud/sanguijue.htm

Enrizo, Marilyn. Animales Medicinales: Sanguijuelas. Animales curativos (blog), 7 diciembre 2009. Disponible en https://animalesbeneficiosos.blogspot.com.es/2009/12/animales-medicinales-sanguijuelas.html

Manrique Sáez, María Pilar; Ortega Larrea, Susana; Yanguas Jiménez, Purificación. La sanguijuela, un gusano en la historia de la salud. Index de Enfermería 2008;  17(4): 290-294. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1132-12962008000400016&script=sci_arttext.

Prior, Neil. Las sanguijuelas vuelven a la carga en la medicina. BBC, 14 agosto 2013.Disponible en https://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/08/130813_salud_sanguijuela_medicina_gales_gtg

Sin autor. Terapia de sanguijuela. ZOOTERAPIA.ORG (blog). s/a. Disponible en https://www.zooterapia.org/terapia-sanguijuela/

Zimmer, Carl . La larga evolución de la sanguijuela. El País, 29 de marzo de 2006. Disponible en https://elpais.com/diario/2006/03/29/futuro/1143583201_850215.html

T5: Los cuidados de Enfermería en la Edad Contemporánea (el Reformismo)

Diapositivas del profesor 

¿Os acordáis lo que le pasó al Ave Fénix? ¿Qué sucumbió y luego resurgió de sus propias cenizas? Pues algo parecido le ocurrió a la profesión de Enfermería en España en el periodo que vamos a tratar en este nuevo tema. El Reformismo trajo consigo grandes cambios para la humanidad, en materia demográfica, política, económica y también científica. El siglo de la epidemiología dio paso al control de las terribles enfermedades epidémicas, que asolaron la humanidad por tanto tiempo. Pero la industrialización iba a introducir otro tipo de padecimientos, que tienen que ver con la explotación de la gente más necesitada, enfermedades asociadas a la contaminación ambiental o a los procesos de adaptación. Nuevas concepciones en torno a la salud y su control motivaron cambios vertiginosos en los sistemas de salud, que se van a estatalizar a costa de la pérdida de bienes de la Iglesia. Y la Enfermería, una vez más adaptándose a las nuevas políticas de salud, aunque a costa de la pérdida de la autonomía que le caracterizó durante la época áurea. En esta ocasión vamos a conocer a algunas de las enfermeras que sentaron las bases de lo que consideramos la Enfermería de nuestro tiempo.

LAS ENFERMEDADES DECIMONONICAS

La viruela, esa terrible enfermedad

Pasteur y la microbiología. ¿Sabías que es origen de la microbiología está íntimamente ligado a la industria alcoholera?

La Tuberculosis, en esto que llegó Koch

Isabel Zendal, primera enfermera de la historia en misión internacional

Isabel Zendal fue una enfermera, mujer y transgresora, pero también olvidada por la historia. Aunque no ha sido reconocida por la historia de la Enfermería en España, realizó la hazaña de llevar la vacuna de la viruela a América en el año 1803. ¿Sabéis cómo lo hizo?

En 1803 zarpa del puerto de A Coruña la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna para frenar el avance de la viruela en América. Entre el personal sanitario, una joven enfermera se encarga de la tarea más difícil: mantener viva la cadena de vacunación entre los 22 niños expósitos. Su nombre: Isabel Zendal. Conozcamos su historia a través del siguiente video. VER

Javier Moro escribió una novela sobre los acontecimientos que llevaron a la gesta realizada por Isabel Zendal, su título A flor de Piel, puedes visualizar una amplia entrevista con el autor AQUI

En 2016, Miguel Bardem con guión de Alicia Luna dirigió la película 22 ángeles, basada en la expedición filantrópica que llevó la vacuna de la viruela a las Américas a comienzos del siglo XIX, donde Isabel Zendal (María Castro) aparece como protagonista de la historia junto a los niños que portaban ‘brazo a brazo’ la linfa de la vacuna. Si tienes a posibilidad, no te pierdas esta película (ya no está disponible en acceso libre).

Ver más materiales sobre Isabel Zendal en su AGREGATORIO

ENFERMEDADES DECIMONONICAS EN LA LITERATURA

Muerte en Venecia, por Thomas Mann

La Tuberculosis  o Tisis va a estar presente como telón de fondo en toda la literatura contemporánea, como por ejemplo Muerte en Venecia, de Thomas Mann, o en Pabellón de reposo de Camilo José Cela, que se basa en su experiencia personal en un sanatorio antituberculoso; La Montaña Mágica, de Thomas Mann se desarrolla también en un sanatorio antituberculoso de los Alpes suizos; la historia de la cortesana Margarita Gautier, la Dama de las Camelias de Alejandro Dumas hijo,  discurre entre su afección por la tisis; también destacan los tintes autobiográficos del escritor argentino Ulises Pettit de Murat en su novela Balcón hacia la muerte, en la que refleja todas sus vivencias con respecto a la enfermedad. El tema de la tuberculosis y la literatura ha sido tratado  por González Iglesias y cols. VER

FLORENCE NIGHTINGALE

En el año 2010, la Fundación Index se sumó a la «2010 International Year of the Nurse» (IYNurse) promoviendo la Iniciativa Nightingale-2010, con la que reivindicó la relevancia histórica de la que está considerada la fundadora de la enfermería contemporánea (Florence Nightingale) y el trascendente papel que las enfermeras desempeñan en la promoción de la salud a nivel mundial. Con tal motivo desarrolló una serie de actividades coincidiendo con el centenario de la muerte de Nightingale, en colaboración con su Red Internacional de Centros Colaboradores y en general con miles de simpatizantes que voluntariamente contribuyeron a reconocer públicamente la labor de las enfermeras.

Iniciativa Nigthtigale-2010 VER

Notas sobre Enfermería, el libro más conocido de Florence Nightingale VER

Un documento excepcional, va voz de Florence Nightingale, en una grabación de 1890

«Cuando ya no sea siquiera una memoria, solo un nombre, espero que mi voz pueda perpetuar el gran trabajo de mi vida. Dios bendiga a mis viejos y queridos camaradas de Balaclava y los lleve a salvo a la orilla».

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Biografías

Florence Nightingale: avengingangel, por Hugh Small (ver libro)

Florence Nightingale, por Shannon Zemlicka (ver libro)

Biografía de Florence Nightingale VER

Nightingale en Wikipedia VER

¿Te gustaría ver una película sobre Nightingale? (en inglés con subtítulos en español)

Materiales divulgativos

El juramento de Florence Nightingale VER

Florence Nightingale en YouTube VER

Hospital de Escutari y la dama de la lámpara VER

Florence Nightingale, la enfermera que salvó miles de vidas con una rosa VER

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Florence Nightingale

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¿Quién se atreve a realizar una entrada sobre

  • Los Practicantes
  • Isabel Zendal y la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna  AGREGATORIO
  • Mary Seacole (la Nightingale negra)
  • Concepción Arenal

u otro asunto relacionado con el Tema 5?

La gota, enfermedad de ricos

Autora: Carmen María Morcillo López, 1ºA (2015/16)

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En el tema de la Edad Media, me han interesado las numerosas enfermedades tratadas. Por ejemplo, la peste negra. Sin embargo, hay otra enfermedad que siempre me ha llamado mucho la atención y que era muy común durante esta época. Hablo de la gota, de la cual he buscado un poco de información.

La gota es una enfermedad que se produce por un alto nivel de ácido úrico en sangre. El ácido úrico se elimina por la orina, pero cuando hay demasiado puede acumularse en las articulaciones en forma de cristales. Se conoce que los ataques agudos de gota son muy dolorosos, afectando sobre todo al dedo gordo del pie y especialmente por la noche.

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Es una enfermedad relacionada con los hábitos de vida poco saludables, como por ejemplo, la alta ingesta de alimentos ricos en proteínas, alcohol, etc. Se trata de una enfermedad de predisposición mayor en hombres entre 40-50 años (mujeres a los 60 años).

He encontrado que el nombre de la enfermedad procedente de la Edad Media viene porque los médicos entonces pensaban que existía una filtración “gota a gota” al interior de las articulaciones de malos humores sanguíneos. Además fue llamada la enfermedad de los reyes, porque en aquella época comer carne era privilegio de reyes, nobles y personas adineradas.

Grandes personajes históricos como Enrique VIII de Inglaterra, Carlomagno, etc., sufrieron de gota. Como bien se puede apreciar en retratos, Enrique VIII tenía sobrepeso e incluso obesidad, debido a su alta ingesta de alimentos pocos saludables. Estos alimentos, sobre todo carnes rojas, lo llevaron a padecer de un intenso dolor de gota.

Sin embargo, pocos avances se realizaron con respecto a esta enfermedad durante esta época. No fue hasta mucho más tarde que se conocieron sus consecuencias y causas, pues se consideraba que era una buena enfermedad con respecto a otras, ya que se imaginaba al afectado en una lujosa habitación, rodeado de comida y bebida, bastante gordo y recostado.

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El tratamiento era seguir una dieta estricta para evitar las consecuencias incapacitantes de la enfermedad, aunque la mayoría de personas acomodadas no llegaban a seguir dichos consejos con lo cual empeoraban su condición física y su salud.

Fuentes

Llácer, María. La gota, clásica enfermedad de señores. Ligas Mayores (blog), 31.07.2009. Disponible en: https://ligasmayores.bligoo.com/content/view/572668/La-gota-clasica-enfermedad-de-senores.html

Sin autor. El ácido úrico alto y la enfermedad de la gota. El Blog de la Salud. 10 octubre, 2013. Disponible en: https://www.elblogdelasalud.es/el-acido-urico-alto-la-enfermedad-de-la-gota/

La sífilis

Autora: Ana González García, 1º A (2015/16) Ver addenda al final

Introducción

Se trata de una enfermedad de transmisión sexual, producida por una bacteria (Treponema Pallidum), la cual infecta el área genital, los labios, la boca o el ano, afectando por igual a hombres y mujeres. Además, esta puede transmitirse de la madre al bebé durante el embarazo.

La etapa temprana de la sífilis suele causar una llaga única, pequeña e indolora. Algunas veces, causa inflamación de los ganglios linfáticos cercanos. Si no se trata, puede causar una erupción cutánea que no pica, generalmente en manos y pies. Hay personas que no llegan a notar los síntomas durante años. Si no se trata, esta progresa por cuatro etapas (primaria, secundaria, latente y terciaria o tarde), teniendo cada una sus propios signos y síntomas únicos. Es curable hoy en día con antibióticos.

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Historia

La sífilis fue denominada en un pasado como enfermedad francesa o morbus gallicus. Fue causante de la muerte de una gran cantidad de personas en todos los tiempos. Los marinos habrían sido los responsables de difundir esta enfermedad. En 1530, fue bautizada como sífilis, por una poesía didáctica de un médico italiano, Girolamo Fracastorius, de Verona, en la que el pastor Syphilus fue castigado con la enfermedad por llevar una vida inmoral y llena de vicios. Sin embargo, fue llamada durante mucho tiempo como enfermedad de los franceses, ya que los soldados del rey francés Carlos VIII murieron a comienzos del siglo XVI por una epidemia de sífilis durante el sitio de Nápoles.

El tratamiento que se empleó desde el siglo XV hasta el siglo XX, consistía en un tratamiento con mercurio, el cual se prolongó hasta comienzos de la II Guerra Mundial, donde se planteó un cambio del mercurio por el bismuto, al considerarse más eficaz.

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A mediados del siglo XIX, consideraban la administración de mercurio como básica para el diagnóstico y curación de la sífilis. Antes de la I Guerra Mundial, se mantenía la idea de que solamente podíamos apoyarnos en el uso de mercurio, bien por vía oral (en forma de sales como el calomel), mediante fricciones, por inyección intramuscular y por inhalación vapores de mercurio.

Por otra parte, la II Guerra Mundial cambió el tratamiento de la sífilis, gracias a la aparición de los antibióticos (descubrimiento de la penicilina en 1943), excluyéndose el mercurio, bismuto y arsénico.

Además, no son pocos los personajes históricos conocidos que contrajeron esta enfermedad. El caso más conocido es el del filósofo Friedrich Nietzsche, aunque también literatos como Rimbaud, Baudelaire, Wilde, Tolstoi o Verlaine; pintores como Goya o Van Gogh; y otro tipos de personajes como Catalina de Rusia, Al Capone, Mussolini o Martín Alonso Pinzón. Se especula que muchos otros como Shakespeare, Beethoven, Colón, Napoleón, Bolívar, Lincoln y Hitler.

Etapas de la enfermedad

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Etapa primaria. Tras un período de incubación de unas 3 semanas, aparece la lesión primaria (llaga o ampolla) o chancro, el cual se caracteriza por ser de base limpia y poco o nada dolorosa. Estos suelen aparecer en los genitales externos, el cuello uterino, la boca… Además, suele aparecer un agrandamiento moderado de un ganglio linfático, acompañando a esta lesión primaria. Esto suele durar entre 1 y 5 semanas, ya que pasado este tiempo, sanará y desaparecerá, con o sin tratamiento, aunque evidentemente la enfermedad perdurará si no es tratada.

Etapa secundaria. Se desarrolla desde los 17 días a los 6 meses y medio después de la infección, tras aproximadamente de 2 a 8 semanas de la aparición del chancro. Esta fase suele comenzar con la aparición de una erupción en una o más áreas del cuerpo. Suele tomar aspecto de puntos duros, de un tono rojo o marrón rojizo en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Esta erupción, por lo general, no pica e incluso hay ocasiones en las que son tan poco visibles, que es posible que uno no se percate de su presencia. Otros síntomas presentes en esta etapa, son la fiebre, inflamación de las glándulas linfáticas, dolor de garganta, pérdida parcial del cabello, dolor de cabeza, pérdida de peso, dolor muscular y fatiga. Al igual que la fase anterior, estos síntomas desaparecerán con o sin tratamiento, pero la enfermedad seguirá avanzando.

Etapa latente. Los síntomas mencionados en las etapas anteriores desaparecen. Esta fase latente puede prolongarse por años y reaparecer cuando no hay tratamiento (10 o 20 años después). Se trata de una fase muy avanzada de la enfermedad, la cual puede afectar a órganos internos como: nervios, vasos sanguíneos, corazón, hígado, cerebro, ojos, huesos y articulaciones. Los síntomas que producen pueden ser dificultades para coordinar los movimientos musculares, entumecimiento, parálisis, demencia, ceguera gradual e incluso en casos extremos, la muerte.

Etapa terciaria. Puede ocurrir de los 2 a más de 30 años tras haber cogido la infección. Sus complicaciones pueden ser:

-Pequeños tumores en la piel, huesos u órganos.
-Complicaciones del corazón y vasos sanguíneos.
-Desordenes crónicos del sistema nervioso (ceguera, locura, parálisis).

Existe tratamiento para esta etapa, aunque el daño por las complicaciones no es reversible. No obstante, la progresión de la enfermedad puede detenerse.

Diagnóstico

La sífilis puede ser detectada mediante una prueba de sangre o mediante fluido de las lesiones. Las personas que padecen dicha enfermedad, se les recomienda hacerse la prueba del VIH, ya que estas lesiones pueden causar fácilmente la transmisión del VIH.

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El tratamiento más comúnmente utilizado es la dosis única de bencilpenicilina benzatina, por vía intramuscular, cuando la sífilis se ha prolongado por menos de 1 año. Si esta se ha prolongado por un período de tiempo más largo a este, serán necesarias dosis adicionales.

A día de hoy, los casos de sífilis han aumentado. Según la OMS, se dan 12 millones de infecciones nuevas cada año, 3 de ellos en América Latina y el Caribe. En España, se contagian anualmente 8 de cada 100.000 habitantes, según el Instituto de Salud Carlos III, lo que supone que se han doblado los casos en tan solo seis años.

Fuentes

Barrio T., César. Historia de la dermatología, de la sífilis en la Historia. Folia Dermatológica Peruana, diciembre 2000; 11(3). Disponible en https://sisbib.unmsm.edu.pe/bvrevistas/folia/vol11_n3_dic_2000/s%C3%ADfilis%20en%20la%20historia.htm

Carámbula, Patricia. Sífilis. 07/09/2012. Disponible en https://www.sanar.org/ets/sifilis

Carrada Bravo, Teodoro. Sífilis: actualidad, diagnóstico y tratamiento. Rev Fac Med UNAM Noviembre-Diciembre, 2003; 46(6): 236-242. Disponible en https://www.ejournal.unam.mx/rfm/no46-6/RFM46607.pdf

López-Hontagas, José Luis; Frasquet Artes, Juan. Sífilis: una revisión actual. Control Calidad SEIMC, s/a. Disponible en https://www.seimc.org/contenidos/ccs/revisionestematicas/serologia/sifilis.pdf

Noragueda, César. La sífilis a lo largo de la historia. Hipertextual (blog) 02/10/2015. Disponible en https://hipertextual.com/2015/10/sifilis-historia

Sin autor. Sífilis. MedlinePlus. NIH: Instituto Nacional de alergias y enfermedades infeccionsas 26/08/2015. Disponible en https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/syphilis.html

Sin autor. Sífilis. quierosaber.org (blog). s/a. Disponible en https://www.quierosaber.org/ets/sifilis.HTML

Turnes, Antonio L. La sífilis en la medicina, una aproximación a su historia. 100 años del descubrimiento del Treponema Pallidum, 29/03/2005. Disponible en https://www.smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/articulos/sifilis.pdf

ADDENDA de Clara Muñoz Castro, 1º C (2015/16)

El término sífilis viene de una historia, donde un pastor llamado Syphilus fue castigado con una nueva enfermedad porque levantó altares prohibidos. Durante la Edad Media, la sífilis afectó a grandes cantidades de población. Sin embargo, cuando se empezó a utilizar la penicilina para curarla, la pandemia fue debilitándose.

En cuanto al origen de la enfermedad, los investigadores están divididos en dos grupos. El primero dice que la sífilis llegó a Europa desde América cuando se produjo el descubrimiento de esta última. Durante el sitio de Nápoles, se dice que los soldados españoles infectaron a las prostitutas del lugar y estas a su vez a los soldados franceses. Por lo que estos últimos se rindieron debido a la enfermedad. Es por eso que también se le puede llamar  «morbo gallico».

o9gmMRqA principios del siglo XV, un 15% de la población europea tenía sífilis. Fracastorus fue el hombre que empezó a llamarle Sífilis a la enfermedad y recomendó tomar guavacol y mercuriales para tratarla. Por otro lado, Paracelso se dio cuenta que las mujeres sifilíticas tenían hijos sifilíticos. En esta época, la gente que padecía sífilis se la consideraba que pecaba de lujuria y por lo tanto, la enfermedad era un castigo divino.

El segundo grupo de investigadores habla sobre el origen de la enfermedad mucho antes del Descubrimiento de América. Esto se puede justificar con escritos y manifestaciones artísticas antiguas. Por lo que, la hipótesis aceptada es esta última.

A lo largo de los siguientes siglos, la enfermedad siguió expandiéndose. Sin embargo, hubo un aumento considerable de personas con sífilis en los países occidentales a partir de 1955. Entre los años 1958 y 1960 hubo un descenso de esta enfermedad, y ocurrió otro aumento a partir de los años 70. A partir de esta época, se habló de la existencia de millones de sifilíticos repartidos en forma desigual alrededor del mundo, debido a la mezcla de poblaciones distintas y a los puertos, los cuales son grandes almacenes de treponemas.

FUENTE

Berdasquera Corcho, Denis; Lazo Álvarez, Miguel Ángel; Galindo Santana, Belkys María;  Gala González, Angela. Sífilis: pasado y presente. Revista Cubana de Higiene y Epideiología 2004; 42 (2). Disponible en https://bvs.sld.cu/revistas/hie/vol42_2_04/hig08204.htm

T4: Los cuidados de Enfermería en la Edad Moderna

Cómo citar esta entrada

Amezcua, Manuel. Los cuidados de Enfermería en la Edad Moderna. Gomeres: salud, historia, cultura y pensamiento [blog]. 16/10/2015. Disponible en https://gomeres.fundacionindex.com/?p=458.

Diapositivas del profesor 

NOTA Los alumnos del CUESJD y de la UCAM deben descargar su propia versión de diapositivas desde el campus virtual del centro)

En este tema nos vamos a adentrar en la Época Áurea de la Enfermería, un periodo esplendoroso de la historia de nuestra profesión que se inicia tras el Concilio de Trento y que va a durar hasta la época de las desamortizaciones de los bienes de la Iglesia en las primeras décadas del siglo XIX. En este periodo se asentaron las bases de lo que hoy constituye la Enfermería como profesión, en dos vertientes: el ejercicio enfermero institucional instrumentalizado a través de las órdenes religiosas del cuarto voto de hospitalidad, y el arte de la enfermería a través de diferentes ejercicios liberales (cirujanos sangradores, comadronas, etc.) que estuvieron bajo el control del Protomedicato. Sin duda es una etapa no demasiado conocida, en cierto modo intencionadamente oscurecida, que pone de manifiesto hasta dónde puede llegar el cuidado enfermero cuando este se realiza con plena autonomía.

Comenzamos nuestro paseo por el pensamiento y la ciencia en la Edad Moderna

SANGRADORES FLEBOTOMIANOS ¿Te gustaría saber cómo eran estos profesionales en la Edad Moderna en Granada? Ver 1997-cc-sandradores

BIBIOTECAS Si los libros han sido siempre un objeto imprescindible para la transmisión del conocimiento y la cultura, con la llegada de la imprenta, se van a convertir en objeto de uso común entre la gente, atesorándose en magníficas bibliotecas como la Biblioteca Joanina, que aún se conserva en Coimbra (Portugal).

Gracias a las bibliotecas y los archivos de muchos hospitales y centros asistenciales, podemos conocer detalles muy precisos sobre cómo era la vida hospitalaria en tiempos pretéritos, sobre el mundo cotidiano de los enfermos y de los enfermeros. En el siguiente reportaje podemos adentrarnos en el tratamiento de los libros y documentos antiguos para que podamos utilizarlos en nuestros días con fines investigadores o divulgativos.


¿Te gustaría conocer un hospital de la Edad Moderna? Mira este que ha llegado a nuestros días en todo su esplendor, el Hotel-Dieu des Hospices de Beaune, Burgundy, France

Y ahora vamos a visitar uno de los hospitales barrocos más importantes de nuestro país, el Hospital de la Caridad de Sevilla, en un paseo interactivo en 3D.

SAN JUAN DE DIOS

Sin duda la figura más representativa del movimiento contrarreformista orientado a la asistencia del enfermo es Juan Ciudad Duarte, que fue elevado a los altares como San Juan de Dios. Su interés para la historia de la Enfermería hace que le prestemos un trato especial en este tema. Comencemos por conocer algunos rasgos de la vida del personaje:

Juan de Dios fue una figura muy popular en su época debido a su vida novelesca, dando lugar a algunas piezas literarias, tanto coetáneas como en épocas posteriores. También dio lugar a una película de Miguel Picazo, «El hombre que supo amar», estrenada en 1978, que tuvo una gran aceptación en su época. Si tienes tiempo, te recomiendo que la veas:

Si nos da tiempo, vamos a visualizar en clase un pasaje de este film, el que recoge el momento en que Juan Ciudad plantea a su protector y consejero Juan de Avila, su intención de formar un hospital y dedicarse al cuidado de los enfermos. VER

Interesante documental de TVE sobre El legado de Juan Ciudad

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Impresiones y noticias históricas en el Itinerario “Tras los pasos de Juan de Dios en Granada”

INSTITUCIONES Y PROFESIONALES

En la modernidad van a desarrollarse importantes instituciones relacionadas con la salud y sus profesionales, una de las que más impacto tuvieron fue el Real Protomedicato, encargado entre otros asuntos de examinar a los profesionales liberales para autorizar su ejercicio asistencial. Aquí encontraréis información muy completa sobre esta institución:

Campos Díez, María Soledad.El Real Tribunal del protomedicato castellano, siglos XIV-XIX. Univ de Castilla La Mancha, 1999 (Google eBook, VER).

Los barberos sangradores y los sangradores flebotomianos fueron quizá los profesionales más característicos de la práctica empírica de la medicina en la España Moderna. Su ejercicio estuvo asociado a la vigencia de una técnica delegada de la medicina, la sangría, que diera lugar a sesudos enfrentamientos entre partidarios y detractores de sus indicaciones y eficacia terapéutica. Los sangradores alcanzaron un cierto reconocimiento social, pero su práctica siempre estuvo condicionada por su posición ambigua entre los profesionales titulados (médicos y cirujanos latinos) y otros empíricos sin formación cuyos métodos traspasaban a menudo los límites de la superstición. Aquí tenéis un trabajo sobre los sangradores de Granada en nuestro periodo de estudio:

Amezcua M. “Barberos y Sangradores Flebotomianos en Granada: norma y sociedad en los siglos XVII y XVIII”. Cultura de los Cuidados (Alicante), 1997, I(1):31-36. (VER 1997-sangradores)

MANUALES ENFERMEROS

Sin duda la contribución más importante de la Enfermería moderna va a ser la publicación de una serie de manuales dirigidos a la formación de enfermeros y de otros profesionales liberales como matronas, cirujanos sangradores, etc. A continuación enlazamos algunas ediciones facsimilares de algunos de los más influyentes en su tiempo:

Instrucción de enfermeros para aplicar los remedios a todo género de enfermedades y acudir a muchos accidentes que sebrevienen en ausencia de médicos. Congregación de Bernardino de Obregón (Madrid), Andrés Fernández, Madrid: Imprenta Real, 1625. (VER)
Constituciones y Regla de la Mínima Congregación de los Hermanos Enfermeros Pobres. Bernardino de Obregón (Congregación de Bernardino de Obregón, Madrid). Madrid, 1689. (VER)
Nuevo thesoro de medicina y cirugía sacado de los aforismos de la caridad, según la práctica de muchos enfermeros capuchinos, assi españoles, como italianos, con varios y diversos secretos assi de medicina como de cirugía. En este segundo tomo. Por Fr. Gil de Villalon, religioso capuchino lego. Enfermero que ha sido en el Real Convento del Santísimo Cristo de la Paciencia y al presente en el de San Antonio de Capuchinos del Prado. Madrid, 1735. (VER)

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Sobre el origen de Hermandades y Cofradías

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Sanguijuelas curativas, historia y usos actuales

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¿Quién se atreve a realizar una entrada sobre El Concilio de Trento y los enfermos, Bernardino de Obregón y los enfermeros de los pobres, Luisa de Marillac y las Hijas de la Caridad, Sangrías, u otro asunto relacionado con esta unidad temática?

La lepra y los leprosos

Autora: Miriam Calvo González, 1º A (2015/16).

La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por un bacilo acidorresistente llamado Mycobacterium leprae. Afecta principalmente la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Se trata de  una enfermedad curable. Si se trata en las primeras fases, se evita la discapacidad. La lepra tiene dos formas comunes: la tuberculoide y la lepromatosa. Ambas formas ocasionan úlceras en la piel, pero la forma lepromatosa es la más grave y produce grandes protuberancias e hinchazones (nódulos).

Desde 1995, la OMS proporciona gratuitamente a todos los enfermos leprosos del mundo el tratamiento multimedicamentoso, que es una opción curativa simple, aunque muy eficaz, para todos los tipos de lepra. La eliminación mundial de la lepra (es decir, una tasa de prevalencia mundial de menos de 1 caso por 10 000 habitantes) se alcanzó en el año 2000. A lo largo de los últimos 20 años, con el tratamiento multimedicamentoso se ha conseguido curar a cerca de 16 millones de pacientes con lepra.

 

Breve historia de la enfermedad y su tratamiento

La lepra ya era conocida por las antiguas civilizaciones de China, Egipto y la India. La primera referencia escrita a esta infección se remonta aproximadamente al año 600 a.C. A lo largo de la historia, los enfermos leprosos se han visto condenados al ostracismo por sus comunidades y familias.

En el pasado el tratamiento de la lepra era distinto. El primer avance importante se realizó en los años cuarenta con la obtención de la dapsona, medicamento que detuvo la enfermedad. No obstante, la larga duración del tratamiento —de años o incluso durante toda la vida— dificultaba su cumplimiento. En los años sesenta, M. leprae empezó a manifestar resistencia a la dapsona, el único medicamento antileproso conocido por entonces. A principios de los años sesenta se descubrieron la rifampicina y la clofazimina, los otros dos componentes del tratamiento multimedicamentoso.

En 1981, un grupo de estudio de la Organización Mundial de la Salud recomendó el tratamiento multimedicamentoso a base de dapsona, rifampicina y clofazimina, asociación que elimina el bacilo y logra la curación.

Modos de transmisión

El contagio es de persona a persona por contacto directo y prolongado, entre 3 y 5 años. Se produce entre un enfermo no tratado con posibilidad de transmitir (no todos los que padecen lepra contagian) y una persona susceptible, es decir con una predisposición especial para enfermar. Según la estadística el 80% de la población posee defensas naturales contra la lepra y solo la mitad de los enfermos no tratados son contagiantes.
Las vías de transmisión incluyen principalmente, las secreciones respiratorias de una persona enferma y no tratada, y en menor medida en heridas de la piel y secreciones nasales.

Últimas leproserías

Aunque la lepra se puede curar desde los años cuarenta y los leprosos no sufren ya las deformaciones de antaño, la sociedad no ha despojado todavía a esta enfermedad de su estigma repulsivo y morboso. «Somos capaces de dar 500 pesetas por los leprosos, pero no de darles la mano», dice sor Montserrat, una religiosa que lleva 30 años en la leprosería de Fontilles (Alicante). En España, donde esta patología se considera erradicada, el número de afectados ronda los 5.000, pero solo 600 la padecen en activo.

El Sanatorio Leprológico de Fontilles -el otro que hay en España está en Trillo (Guadalajara)- se levantó a principios de siglo, en un lugar aislado de la serranía alicantina. Sus 130 pacientes forman una pequeña comunidad de leprosos cuyo horizonte no alcanza más allá del muro de tres metros de alto que la rodea. Hoy, con la lepra controlada en España, Fontilles se ha convertido en una residencia de ancianos con minusvalías provocadas por la enfermedad. Juana P. no recuerda su edad, pero aparenta más de 80 años. La encontraron hace dos en una cueva de Mallorca y fue trasladada a Fontilles, casi inválida por una lepra muy avanzada. Según José Terencio, director médico de Fontilles, su caso es «único en Europa, porque la enfermedad le ha afectado a la voz, un síntoma típico del enfermo de lepra medieval». Por eso habla tan bajito y murmura que se quiere ir a casa por Navidad, pero no tiene a nadie.

Los especialistas calculan que en España, en 1992, hay casi 5.000 afectados por la lepra, aunque José Ramón Gómez aclara que solo unos 600 están activos, es decir, desarrollando la enfermedad. «El resto ya se ha curado, pero continúa en tratamiento para evitar posibles recaídas», explica.

Vídeo con síntomas visuales

Fuentes

Sin autor. Lepra. Argentina: Ministerio de Salud, s/a. Disponible en https://www.msal.gob.ar/index.php/ayuda/187-lepra

Sin autor. Lepra. Organización Mundial de la Salud, 2014. Disponible en https://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs101/es/

Sin autor. Lepra. Medline Plus, s/a. Disponible en https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001347.htm

Sistiaga, Jon. Los últimos de una enfermedad maldita. El País, 14 de diciembre de 1992. Disponible en https://elpais.com/diario/1992/12/14/sociedad/724287607_850215.html

La peste negra en la Edad Media

Autora: Carmen Gallego López, 1ºA (2015/16).

La Edad Media es un periodo histórico que abarca desde el siglo V, con la caída del Imperio Romano, hasta el siglo XV (con la caída del Imperio Bizantino, descubrimiento de América, invención de la imprenta, etc.) En esta época tuvo lugar la mayor epidemia de peste de Europa, que estalló concretamente entre 1346 y 1347, llevándose consigo a cerca de la mitad de la población total de Europa. Esta enfermedad, conocida como “La Peste Negra”, había tenido una primera aparición durante el siglo VIII en época de Justiniano por los Balcanes, y desde entonces no se habían tenido más noticias de ella.

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La peste negra es producida por el Yersina Pestis, un bacilo que se encuentra en las pulgas de las ratas, cuando dicha pulga picaba a una persona, o esta sufría algún corte en la piel de materiales contaminados, el bacilo se transmitía y se padecía dicha enfermedad. Una vez infectada la persona, empezaba a tener fiebre, dolores de cabeza, náuseas, escalofríos, a tener debilidad y se les hinchaban y dolían los ganglios debido a que las bacterias se trasladaban hasta un nódulo linfático. A esta peste bubónica se le denominó con el nombre de peste negra debido a que a los infectados presentaban marcas oscuras en la piel.

peste_6El origen de esta enfermedad se conoció en 1894, por Alexandre Yersin pero en aquella época, ante lo desconocido y la necesidad de buscar un culpable, se le atribuyó diversos orígenes como era por razones geológicas o astrales (todas ellas causadas por una castigo divino), o incluso pensaron que era por envenenamiento por parte de los judíos, ya que el número de judíos infectados fue inferior que el de cristianos, pero esto era debido a sus mejores condiciones higiénicas. También se le echó la culpa a los extranjeros y peregrinos.

La gente vivió una época de gran horror debido a la peste negra, se refleja en diferentes textos, como en la del cronista florentino que cuenta “Todos los ciudadanos hacían poco más que cargar cadáveres para que fueran enterrados (…). En cada iglesia cavaban profundas fosas hasta la napa de agua; y así, aquellos que eran pobres y morían durante la noche, eran recogidos rápidamente y arrojados a la fosa. Por la mañana, cuando un gran número de cuerpos se hallaba en la fosa, tomaban un poco de tierra y la echaban con palas sobre ellos; más tarde otros cadáveres eran depositados sobre ellos y entonces ponían otra capa de tierra, tal como uno hace lasaña con capas de pasta y queso.”

Su gran extensión se debió al auge de las relaciones comerciales internacionales, las ratas afectadas viajaban en los barcos y se extendían así por diferentes países, provocando a veces la muerte de todos los tripulantes antes de llegar a tierra. La peste negra provocó un gran caos en la población, afectando a todas las personas independientemente de su edad o rango social, esto provocó diferentes reacciones en la población: Unos se entregaron más a Dios al pensar que este les castigaba por un mal comportamiento de la humanidad y muchos otros huían, sin embargo solían llevar consigo en sus ropas o equipaje la pulga portadora de la enfermedad, por lo que contribuían a su propagación.

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La medicina no consiguió hacer nada y no encontraba una explicación a este hecho, y muchos médicos fueron infectados al atender a sus pacientes. Se tomó como una medida aislar a los pacientes infectados durante un periodo de cuarenta días (de donde proviene el término de cuarentena) y hasta entonces, cuando consideraban que ya no era peligroso, no entraban en contacto con él. Lo mismo hicieron con aquellos barcos donde había algún tripulante enfermo, les dejaban cuarenta días en alta mar y si había algún superviviente le dejaban volver.

Esta enfermedad tuvo rebrotes ocasionales de no más de dos años y locales y reaparecía cada pocos años, extendiéndose hasta el siglo XVIII y existiendo hoy en día algunos casos controlados, la mayor parte de ellos en Estados Unidos, Madagascar, China, India y América del Sur.

Fuentes

Benedictow, Ole J. La Muerte Negra. La catástrofe más grande de todos los tiempos. ESTUDIOS HISTORICOS – CDHRP- Año II – Noviembre 2010 – Nº 5. Disponible en https://www.estudioshistoricos.org/edicion5/0511LaPeste.pdf

Fresquet Febrer, José L. Alexandre Yersin (1863-1943). historiadelamedicina.org (blog); Abril, 2003. Disponible en https://www.historiadelamedicina.org/yersin.html

Galduf, Ampa. Muerte negra: la peste que asoló a Europa en la Edad Media. ARQUEHISTORIA (blog) 27 abril, 2009. Disponible en https://arquehistoria.com/historiasla-peste-negra-en-europa-384

Haindl U., Ana Luisa. La Peste Negra. s/a. Disponible en https://edadmedia.cl/wordpress/wp-content/uploads/2011/04/LaPesteNegra.pdf

Virgili, Antoni. La peste negra, la epidemia más mortífera. National Geographic 2015; 103. Disponible en https://www.nationalgeographic.com.es/articulo/historia/grandes_reportajes/7280/peste_negra_epidemia_mas_mortifera.html